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El café como idioma universal

Aparecen en la foto: De izquierda a derecha: Los hermanos Julián y Camilo Chala Aristizabal, que administrarán un negocio propio en compañía de sociedad con su padre, enseguida aparece Omar Montañez que por su pasión por el café quiere mejorar día a día la preparación en casa, Leidy Viviana Padilla, administradora de una barra de café a quién su jefe apoya en el mejoramiento de sus habilidades como barista,Yeini Escobar Gasca, quién vino desde Manizales donde proyecta abrir próximamente su propia tienda cafetera, junto a su esposo, María Fernánda López productora de café de Chinchina, que gracias a su excelente café y marca propia, se trasladará a Bogotá a abrir su negocio y por último en la foto, Pedro Álvarez y Santiago Aristizabal que viajarán a estudiar y trabajar en Australia y Estados Unidos respectivamente.
Hace tan solo 12 años cuando empezábamos a dictar los cursos de baristas y en algún taller de estos había un asistente que viajaba o se iba para el exterior a estudiar inglés o tomar diplomados o especialidades y por lo general su viaje era para Australia.

Hoy en día no hay curso de los que programamos cada mes, que no haya por lo menos dos o tres personas interesadas en capacitarse como baristas profesionales de la preparación y vemos a muchos de los que han sido baristas instructores, ya ejerciendo en muchas partes del mundo y si no hablan perfecto el inglés, por lo menos el café habla por ellos.

En el curso que acabamos de ofrecer dos interesantes y emprendedores jóvenes, tomaron este curso como base de su portafolio de servicios, que piensan les podrá ayudar en su aventura académica fuera del país.

Pero finalmente no importa donde se vaya a servir, lo importante es servir bien y representar a Colombia dignamente. Estas tres baristas profesionales se quedan en el país, pero quienes tomen un café en sus establecimientos dirán: Esto si es café!
Mucha suerte a todos y que sigan el camino de la calidad, capacitándose cada día más.
El café de la Sierra: Tómalo suave
Santa Marta – Magdalena
Noviembre 25 y 26
CURSO PRÁCTICO – SENSORIAL
El café de la Sierra Nevada de Santa Marta se conoce como el más suave del país, pero a su vez reúne una gran diversidad de perfiles de taza, que la hacen apetecida y famosa a nivel internacional, región que hemos escogido para continuar con el entrenamiento a catadores y tostadores de cafés especiales. Sumado a todos los parámetros y protocolos regidos por la industria, se evaluarán comparativamente los cafés de la Sierra de reciente cosecha, junto a muestras suministradas y acopiadas en otras regiones del país, para hacer de esta capacitación y entrenamiento algo singular, enriquecedor y significativo. El recorrido por fincas de la región así como los demás detalles de la logística, alojamiento, costos y desplazamientos, serán opcionales e informados durante el taller de capacitación.
Acompáñanos
¡Aprende a detectar los atributos especiales de nuestros varietales colombianos!
Incluye: Cafés tostados, cafés de los paneles de catación, delantal de trabajo, cuchara de catación, refrigeros de los 2 días del curso, materiales en medio digital y certificado de asistencia. Incluye Manual para tostadores en formato PDF
En la Sierra Nevada llueven café y miel
En la Sierra Nevada se producen tres variedades de café arábica: Colombia, Castillo y Caturro.
¡Alisten la cuchara!
Con el cupo completo y con grandes ánimos de aprender queremos compartir con todos los participantes en este taller, tanto la dirección del punto de encuentro y lugar de la capacitación, así como la sugerencia de hoteles y alojamiento cercano:
¡Allá Nos vemos¡
A catar cafés en el Huila

El lenguaje del catador, cada día más claro.

Desde hace 20 años se publicó la rueda del sabor del café, una guía que presentaba códigos de colores para identificar y analizar los sabores encontrados en el café. Desde los agricultores hasta los baristas utilizan los términos en la rueda como un vocabulario compartido.

El mes pasado, en colaboración con la Asociación de Investigación Mundial del Café se actualizó la rueda del sabor por primera vez. «Es más descriptivo y con menos jerga «, dice Peter Giuliano, director sénior de la Asociación de Cafés Especiales de América (SCAA).
El objetivo de este nuevo léxico, según sus autores «es utilizar por primera vez las herramientas y las tecnologías de la ciencia sensorial y así comprender las cualidades sensoriales primarias del café creando una forma reproducible de medir esas cualidades». Esto debido a que en la última década han cambiado muchos términos que fueron incluidos en la rueda de sabor original.
Entre los agricultores y los consumidores ha llegado un cambio en la industria del café. Catadores de café profesionales han comenzado a trabajar en un campo cada vez más ligado a la investigación conocida como análisis sensorial descriptivo. Este es un conjunto estándar de descriptores de sabor que se pueden aplicar en todos los sectores de alimentos y bebidas.
Es necesario presentar un lenguaje replicable, no importa dónde o cuándo se está bebiendo. De esta manera el gráfico actualizado se basa en el banco de la investigación donde se encuentra copilado en el Centro de Análisis Sensorial. Al igual que su predecesor, estos colores fueron elegidos con mucho cuidado, los diseñadores estudiaron las fotografías de diferentes alimentos, elementos y objetos presentando cada elemento en un color específico a la hora de seleccionar un color para connotar.
Fuente: Revista WIRED
La importancia de la granulometría del café molido

Por considerarlo de gran importancia y de gran ayuda para los baristas, catadores y tostadores de café, publicamos el interesante artículo publicado en la edición No. 66 de la Revista Fórum Café, que desde ya recomendamos a nuestros amigos y egresados de Educafes.
El control de la granulometría en la molturación es uno de los pasos críticos para la preparación de un buen café. Cada cafetera requiere de una medida de partículas determinada para asegurar una extracción perfecta. No sirve la misma molturación para preparar un espresso que para un café de filtro.
Prácticamente desde el inicio de la popularización del café como bebida, se descubrió que el café tostado, si se muele, da como resultado una infusión más aromática, agradable e intensa. Si nos trasladamos a la cuna del café en Etiopía, donde todavía hoy se realiza la ceremonia del café, al estilo de como se hacía en esos primeros años, podremos observar en directo la importancia y protagonismo del proceso de molturación. Todo empieza con el tueste del café. Las mujeres son las encargadas de colocar los granos sobre cualquier superficie plana, como una plancha metálica o, en el mejor de los casos, una sartén, y tostarlos sobre fuego de leña. Una vez tostado, lo pasan a una especie de mortero y lo machacan con un pilón hasta que adquieren una consistencia harinosa. Después, con mucha paciencia, calientan el agua en una vasija y le añaden el café molido. Cuando el agua y el café han pasado por su primera ebullición, se sirve una pequeña cantidad al invitado. Previamente se han preparado unas tazas acompañadas de palomitas o, también, cardamomo en una bandeja adornada con flores. Cuando el café está hecho, se ofrece a los invitados y después al resto de personas de la casa. Posiblemente la preparación es muy rudimentaria y rompe muchos esquemas si la comparamos a cómo preparamos hoy día el café con sistemas mucho más sofisticados, pero el frescor del producto, el ambiente y, también, la ilusión de participar en una de estas ceremonias, seguro que nos hará creer que hemos tenido el privilegio de gozar de una de las mejores tazas de café que hemos tomado nunca. De cualquier manera, lo que está claro es que utilicemos los equipos más avanzados o los sistemas más tradicionales, lo que siempre necesitáremos es molturar el café para su infusión.
La molturación
De forma general e independientemente del sistema empleado para moler los granos, definiremos la molturación como el proceso de transformar y reducir la estructura del grano de café compacto en miles de partículas, incrementando, así, la capacidad de la extracción para poder sacar el máximo de sus mejores excelencias. Y ¿por qué molido se incrementa esta capacidad? Pues porque gracias al molido, se amplía la superficie de contacto del café con el agua que pasa a través de él, consiguiendo extraer mayor número de propiedades que las que pudiéramos obtener de un grano entero. Ahora bien, al moler siempre perdemos una parte importante de los aromas del café que ha sido previamente tostado. Se calcula que esta pérdida puede llegar hasta el 65% de los aromas y gases. Es por ello, que el café molido no debe permanecer en el dosificador durante largos periodos pues, cuanto más tiempo pase allí, la perdida de aromas será mayor, la oxidación más importante y la desgasificación más rápida con el consecuente inicio del deterioro del producto en sí. La recomendación es pues, en este sentido, moler sólo la cantidad de café necesaria, hacerlo con la mayor rapidez y procurar que transcurra el menor tiempo posible entre la molturación y la preparación de la taza. Esto nos lleva a desaconsejar dejar por la noche el café en la tolva o en el dosificador y aún menos durante los fines de semana, en el caso de los locales que cierran esos días.
Sistemas de molturación
Pilón y molinos de piedra
Al inicio de este artículo hacíamos referencia quizás, al más tradicional de los métodos de molturación del café. El utilizado por las mujeres etíopes y también en zonas rurales de muchos otros países productores, que machacan los granos con un pilón hasta conseguir una consistencia similar a la harina. Algunas variantes de este sistema, diseñados para conseguir granulometrías muy finas, son los molinos de piedra – actualmente, en muchos casos, de acero- que se utilizan, por ejemplo, para preparar el café tipo turco. Este sistema y el del pilón, son válidos sólo para las preparaciones en las que el agua empapa el café y extrae sus sabores a través del movimiento y no de la presión como sucede en otros métodos.
Sistema de rodillos y fresas o muelas
El sistema de rodillos y el sistema de fresas o muelas son los más empleados para la molturación del café. El destino del café, hogar o hostelería y, sobretodo, el tipo de equipo con el que vaya a ser preparada la taza determinarán el mejor sistema para cada caso. El sistema de rodillos es el utilizado, generalmente, por la industria tostadora y se emplea, básicamente, para café destinados al consumo en el hogar y para las cápsulas, herméticamente cerradas, y que no son sometidas a ninguna presión manual antes de extraerlas. En el caso de los cafés con destino al uso doméstico, se presentan en bolsa a las que se le ha aplicado el vacío o bien en bolsas con válvula para garantizar su conservación. Las partículas resultantes con molinos de rodillos son bastante más regulares que las que se obtienen por molturación de fresas o muelas. Los equipos de este tipo suelen estar preparados con sistemas de refrigeración específicos, con el fin de evitar que el frotamiento alcance temperaturas superiores a 40º, para minimizar, de este modo, nuevos factores de deterioro del café más allá de la oxidación. El sistema de fresas o muelas es más popular para la molturación en la hostelería y a diferencia del de rodillos, las partículas resultantes no son tan perfectas, lo que permite aplicar presión manual o mecánica al café molido antes de la extracción. Esto es posible porque nunca cerraremos perfectamente el paso del agua. Además de estos dos sistemas, existen otros para moler café, como el de martillos Fitzpatrick, común en muchos pequeños molinos eléctricos domésticos, y que basa su funcionamiento en unas cuchillas que golpean los granos. Otro sistema es el del molino Entolator, que actúa imprimiendo una gran velocidad a los granos, estrellándolos contra una superficie metálica.
Punto de molturación
Independientemente del tipo de molino utilizado, lo que es obvio es que la función más importante que deben realizar y garantizar estos equipos es ofrecernos una granulometría adecuada al tipo de café que trabajamos y al tipo de máquina que empleamos. En el caso de los molinos de muelas, los más utilizados en hostelería y entre el colectivo barista, el control de esta variante se realiza regulando la distancia entre las fresas. Si antes, esta operación se debía hacer enroscando y desenroscando físicamente las muelas por parte del operador, hoy día, los equipos incorporan una ruedecilla numerada que realiza la misma misión. En la mayoría de los molinos, girando esta pieza en sentido de las agujas del reloj, es decir, aumentando la numeración, conseguiremos una mayor separación de las fresas y por tanto un café molido más grueso, mientras que si realizamos la operación al revés, en sentido anti-horario, obtendremos un molido más fino. Atendiendo pues, al tipo de café, el grado de tueste, la humedad relativa, el tipo de preparación a realizar y el equipo a utilizar, regularemos el molino para obtener nuestro punto de molido ideal de partículas o menos grandes, según nos convenga. A modo de guía, un espresso perfecto se consigue con el punto de molienda que nos ofrece en taza, 25 ml de bebida en 25 segundos de extracción, utilizando entre 7 y 8 gramos de café para su preparación. Es misión del Barista completar esta ecuación con el grado de molienda que nos proporcione una granulometría capaz de asegurar el cumplimento del resto de parámetros. Si no conseguimos el resultado deseado, deberemos corregir el punto demolido a otra posición. Otra opción para saber si esta molturación es correcta es analizando la granulometría del café que hemos molido. C M Y CM MY CY CMY K REVISTA_OK2.
¿Qué es y cómo se hace un análisis de granulometría?
Este análisis se puede realizar por diferentes métodos, algunos muy simples y otros más complejos y sofisticados:
Sistema manual. Este se basa en un sistema de mallas y consiste en ir pasando el café molido por los cedazos de las distintas mallas. Este sistema no es muy repetitivo ya que los movimientos son manuales y el resultado puede tener lecturas variables. Como alternativa, existen la torre de cedazos maniobrados por vibración mecánica, las cuales nos facilitarán una lectura un poco más fiable, aunque las mismas partículas pueden quedar atrapadas en los agujeros de los cedazos y falsear el resultado final.
Sistema de aspiración de mallas. Este sistema de forma unitaria ofrece unos resultados más reales, aunque es un sistema lento ya que lo habitual es hacer pasar el café por seis cedazos de distintas mallas y esta operación comporta una media de cinco minutos por malla.
Rayo láser. Sin duda, el sistema más preciso es el de la lectura de la granulometría por rayos láser que mide todas las partículas de forma unitaria. Estos equipos nos ofrecen resultados exactos de la distribución de las partículas en poco más de 30 segundos y acompañan esta información con una gráfica en forma de campana de gaos en la que aparece representado un dibujo perfecto del análisis y la media total obtenida.


Con el propósito de conocer la influencia de la granulometría en la extracción de la taza, el Departamento Técnico de Fórum Café ha analizado diversas muestras de café molido con un medidor de partículas láser de la marca americana Coulter y las ha relacionado con los sistemas de extracción de café más habituales. En este ensayo se han analizado todas las posiciones de un molino con gama de 9 puntos de molturación, tanto para café molido de hogar como para hostelería. La única posición que no se ha analizado es la 1, por ser las partículas resultantes de este punto de molido demasiado finas, incluso para el espresso.
Resultados análisis de granulometría
La posición 2, es decir, con las muelas del molino muy cerradas es la que ha ofrecido los resultados óptimos para la preparación espresso de hostelería, de 25 segundos de tiempo de erogación y 30 ml. de café extraído. El análisis nos ha indicado un promedio de 435 micras, siendo la desviación de 284 micras.

La posición 3 ha resultado, por su parte, la molturación más adecuada para el café de cafetera italiana tipo Moka. El promedio del análisis ha dado un resultado de 570 micras, siendo la desviación de 368 micras entre la partícula más gruesa a la más fina. Aunque esta misma medida se puede adaptar a otras cafeteras, lo cierto es que el resultado del resto de muestras demuestra que existen otras posiciones más adecuadas a estos otros sistemas de extracción. El café analizado para esta posición 3 han sido paquetes de molido al vacío de marcas líderes en el mercado. Con el café molido en esta posición y la cafetera tipo moka utilizada –seis tazas-, el tiempo de extracción, desde que el café empieza a subir al cuerpo superior de la cafetera hasta que se da por concluida la operación es de alrededor de 2 minutos. Los posos del café deben quedar húmedos pero sin agua estancada.



Moviendo el molino a la posición 4, la granulometría del café resultante es el que ha resultado más adecuado para la preparación en cafetera de émbolo, también conocida como French Press. El promedio de partícula en este caso es de 650 micras y la desviación de 351 micras. En este caso, para preparar la taza, se debe mezclar en el cuerpo de la cafetera, el agua con el café y dejar reposar el conjunto durante 3-4 minutos. Transcurrido este tiempo, la extracción es inmediata. Para ello deberemos deslizar el émbolo suavemente hasta el fondo. Si encontramos mucha resistencia es que no ha transcurrido el tiempo necesario o bien que el café utilizado contenía demasiado gas.


El análisis de la granulometría del café obtenido de la molturación en la posición 5, ha resultado, por su parte, es el más adecuado para el sistema de goteo eléctrico. El promedio de partícula en este caso ha sido de 774 micras, siendo la desviación estándar de 342 micras.
En este caso, el tiempo de extracción del café es variable en función de la cantidad de café que se prepara. A modo orientativo, para 500 grs de café, el tiempo de extracción estimado se sitúa en torno a los 4 a 5 minutos. Si la cantidad a preparar es de un litro, el tiempo de extracción se incrementará a 7-8 minutos.
En una extracción correcta, los posos deben estar ausentes de agua encharcada, pero húmedos. Si por el contrario el nivel de los posos ha superado de forma significativa el nivel del café molido, es señal de que la granulometría utilizada no era la correcta, estaba demasiado fina. Si por el contrario, estos posos están demasiado secos, es que están poco extraídos.

A medida que vamos subiendo de posición, la granulometría obtenida es cada vez más gruesa. En la posición 6 la medida de las partículas es visiblemente mayor, concluyendo el análisis y pruebas, que el molido en esta posición resulta el más adecuado para la preparación de café con cafetera Chemex. La media de partícula es de 875 micras y la desviación standard de 409 micras. Al igual que en el sistema anterior, goteo eléctrico, se puede ensayar con diferentes granulometrías. La ventaja es que podemos direccionar el agua para que la extracción sea más homogénea


Las posiciones 7 y 8 son demasiado gruesas para las máquinas anteriores y poco utilizadas ya que no coinciden con las necesidades de granulometría de los métodos más habituales. Por el contrario, la posición 9, la de granulometría más gruesa sí que se utiliza de forma más general, si bien no a nivel de consumidor, si a nivel de industria, ya que es la posición adecuada para conseguir la granulometría adecuada para la cata brasileña.


Para la AeroPress podemos jugar entre las posiciones 5 y 6. Estas y como consecuencia su granulometría, son recomendadas y podemos experimentar con medidas cercanas en función del perfil de producto que deseamos obtener. Si el filtro lo ponemos, por ejemplo, en la posición 4 en lugar de la 5, utilizando un mismo café y la misma cantidad de dosificación, la taza resultante tendrá un perfil más fuerte, con más cuerpo y más amargo, mientras que el agua que queda encharcada en el filtro estará muy cercana a rebosar, con lo cual se pueden originar pasos de partículas de café que posteriormente encontraremos en el café. El tiempo de extracción será más largo. Si lo que hacemos es moler el café en el punto 6, la taza resultante será de una bebida de color más claro y de un perfil más suave, menos amargo, con menos cuerpo y, seguramente, más rico en sabores, los cuales habrán sido, seguramente, mucho más difícil de distinguir en el perfil más fuerte. Este mismo juego lo podemos hacer valer para los otros sistemas de extracción excepto en el caso del espresso que, tal como hemos explicado, requiere una molturación perfecta y precisa para obtener una buena taza de café. El caso de las cápsulas y/omonodosis resultamuchomás difícil de estandarizar, ya que la granulometría va ligada al tiempo de extracción y este varía, bastante, según cada fabricante. Así, encontramos extracciones de 10 a 12 segundos, de 15 a 18 segundos, y de 20 a 22 segundos, con lo cual la campana de Gaos varía en cada uno de ellos. Además, las máquinas, aunque sean compatibles tienen sus diferencias en formato, materiales y el sistema de perforación de los envases en los que se presenta el café molido lo cual, también, se traduce en nuevas y pequeñas variables. Teniendo en cuenta todo ello, en este caso se han analizado y comparado cápsulas de entre 5 y 5,5 gramos de café, con extracciones medias de 10, 12, 20 y 25 segundos.


Tomado de la revista Fórum Cultural del Café No. 66
Los maestros no nacen, se hacen…

Cuánto ha cambiado el campo de los cafés especiales, desde que surgieron las pequeñas plantas tostadoras y desde que muchos emprendedores e innovadores decidieron mostrar el proceso en tiendas abiertas al público.
En Colombia particularmente, este fenómeno no tiene más de 2o años debido a las restricciones legales y falta de estímulo para esta labor. Los tostadores medianos y pequeños no llegaban a la docena. El énfasis siempre ha estado centrado en la producción en el campo y en la exportación de almendra verde. Los pocos productores de maquinaria para la torrefacción no han progresado notablemente, de una parte por falta de apoyo estatal e institucional, de otra parte por la poca demanda y por último por la gran calidad de la competencia internacional.

Pero gracias al desarrollo del café de especialidad, este formato de negocio de micro tostadores es cada día más atractivo. Se ha convertido en un generador de cultura generando un cliente cada vez más exigente, que para poder conquistarlo y complacer sus necesidades, investiga, analiza, procesa y venden distintos orígenes y variedades de café de gran calidad, en establecimientos donde desfilan a diario los sacos de yute, que distinguen el café de exportación y que le dan a estos sitios un ambiente cafetero, que evoca el campo, la finca cafetera.

El tueste diario continuo, además de impregnar de grato aroma el lugar, indica al consumidor que ese es el lugar donde con confianza puede adquirir el café para llevar, el café para obsequiar. La educación y la conciencia de este artesano tostador, le impide además almacenar grandes cantidades de café, evitando el deterioro o la oxidación segura. La pasión por el tueste diario se vuelve su credo.

Pero no por pequeños estos «micro-tostadores» dejan de tener grandes tareas, ya que las exigencias en el tueste y perfil de cada varietal, es de riguroso cuidado. Las rutinas del maestro tostador clásico a quién simplemente se le pedían tostiones medias, medias bajas o altas, para los cafés especiales son igual de especiales., de ahí que hoy el trabajo del catador, el análisis en el laboratorio y los resultados en la tostión vayan de la mano.

Pequeñas y medianas a tostadoras nacionales e importadas han evolucionado. Hoy cuentan con controles electrónicos avanzados, que permiten un desarrollo exacto de la curva de tostión adecuada a cada orígen a cada varietal, además se ofrecen en el mercado aplicaciones y software gratuitos para llevar registros y estadísticas que permiten replicar de la mejor manera el sabor y características propias de cada materia prima.
Esto y muchas cosas más son las que se compartirán en el taller de entrenamiento a tostadores y catadores de café, acerca de los procesos, perfilación y manejo de cafés de calidad, por parte del maestro químico de la Universidad Nacional de Colombia (Mgs.) voluntario del Coffee Quality Institute, experto en temas de tostión, postcosecha y control de calidad. Coautor del Vademecum del tostador Colombiano y del Señor Oskar Rutishauser Ingeniero de procesos de alimentos de la empresa productora de máquinas para la industria cerealera y cafetera Buhler -Pretoccini para América y Centroamérica.
Para estar en las grandes ligas hay que capacitarse y entrenarse a diario.
Esto lo vienen entendiendo los asistentes a los cursos de Catación Básica y avanzada que van pasando por las aulas de Educafes, lo mismo que en Varietale. Principalmente con el taller avanzado que se ha diseñado pensando en conducir a los catadores amateur hacía la certificación que brinda el CQI, a través de la Cooperativa de Cafenorte en la región del Valle.

En la parte superior vemos en primera instancia a Gustavo Idárraga, que aunque su plan es instalarse en Canadá para iniciar su propia planta tostadora y marca institucional, sabe y valora esta certificación y dado que en la actualidad vive en Tuluá, pronto estará dirigiendo su mirada hacía la certificación, enseguida en la foto Mario Fernando Gómez catador con varios años de experiencia, que gerencia una empresa de exportación en Pitalito, Huila igualmente sabe el significado de certificarse como profesional, María Da Woon Jung, ciudadana coreana, que administra una cafetería en Asunción – Paraguay, tal vez por su pasión y enfoque como barista, en principio no mostró interés por seguir en este camino, pero muy seguramente entenderá que además de hacer «buen arte latte», el conocimiento y manejo de la calidad de las materias primas es obligación del barista profesional. A renglón seguido vemos a David Alejandro Ruíz y Juan Pablo Arango, socios en un nuevo emprendimiento que se inicia en Cartago y que muy pronto ofrecerá café de esta región al mercado de China, donde el primero ha residido por varios años y adonde desea regresar como empresario profesional del café. Y por último Mario Andrade, joven caficultor ecuatoriano quien en varias ocasiones ha venido del vecino país a acompañarnos en las jornadas de catación, ya que la siembra, cultivo, beneficio y producción de café de especialidad así como el completo análisis se ha vuelto su meta.
El café es un bien de consumo apreciado cada vez más por sus características sensoriales.

Que significa ser reconocido como catador Q grader certificado?

La asociación Americana de Cafés Especiales con sede en Santa Ana California (EU) ha querido establecer criterios claros y diferenciables no solo sobre los cafés de alta calidad sino sobre sus evaluadores, es decir quienes determinan cuáles cafés pueden entrar en un nivel de reconocimiento suficiente para llamarse Especial.

Para llegar a éstas instancias, las personas encargadas de agregar a un buen café este adjetivo, deben aparte de tener experiencia en la evaluación sensorial, contar con un reconocimiento y acreditación suficiente para que sus conceptos sean válidos y creíbles en cualquier lugar del mundo.

Lograr esta distinción no solo lleva a quien la consigue a destacarse, sino que también le brinda la oportunidad de poder emitir conceptos confiables acerca de su valoración. Para lograrlo, es indispensable tener un conocimiento sólido, apropiada orientación y por supuesto la dedicación que se suele encontrar en las personas que convierten su trabajo alrededor del café en un modo de vida. A todos los alumnos que han pasado por las aulas de nuestra academia los invitamos a afianzar sus conocimientos y prepararse para convertirse en catador profesional certificado.

Así lo confirman y ratifican las imágenes que a continuación les compartimos sobre este último e interesante taller, donde desfilaron cafés importados y muestras de las más diversas regiones del país, para alimentar los sentidos de aquellos que se dirigen hacía la profesión de mayor importancia y seriedad de la cadena productiva.


Los invitamos a mirar el álbum de fotografías que se captaron durante el desarrollo de este evento:
Igualmente compartimos una nota de la periodista Adriana Osorio, sobre la importancia de la Certificación Q Grader que en su momento editó el periódico La Patria de Manizales:

Fotos|Freddy Arango|LA PATRIA de Manizales
Adriana Osorio
LA PATRIA| Manizales
Caldas tiene el tercer laboratorio del país certificado por la Asociación Americana de Cafés Especiales (SCAA), de Estados Unidos, para orientar los cursos internacionales de Q-grader. Así lo dio a conocer el Comité Departamental de Cafeteros, que explicó que estas capacitaciones del Coffee Quality Institute (CQI) son para catadores de café, y «son las más importantes certificaciones que pueden obtener quienes se dedican a esta labor».
Valentina Osorio, coordinadora del programa Calidad del Café y del laboratorio Ritual del Café, recordó que el sitio está enfocado a servir a los caficultores de Caldas y fortalecer las capacidades de catación en el la región. «Nuestra razón de ser son los caficultores. Ellos pueden enviar muestras de su grano a través del servicio de extensión. Luego, enviamos un resultado por la web y el extensionista les hace la recomendaciones técnicas, de acuerdo con el resultado».
Según el Comité, los evaluadores verifican requerimientos de agua, temperatura, luz, cantidad de utensilios, insumos (ácidos, orgánicos), muestras de café que deben analizar los estudiantes y disposición de espacios.
El Laboratorio de Calidad de Café de Caldas es el único en el país que cuenta a la vez con la certificación de la SCAA y con la Acreditación ISO 17025 para el análisis físico y sensorial del café, concedida en el 2010 por el Organismo Nacional de Acreditación de Colombia (ONAC). Este reconocimiento se traduce en que los procedimientos en El Ritual del Café cumplen con estrictos protocolos de calidad, así como con estándares internacionales.
Estar en las grandes ligas
Marcelo Salazar, presidente del Comité de Cafeteros, expresó que la certificaciones le permite al café del departamento llegar a las grandes ligas del mercado, pues da garantía de calidad.
A través del equipo de catadores del Comité, se analizan anualmente un promedio de 2 mil 500 muestras de café. «Se analizan las muestras de todos los municipios, se perfilan los cafés de acuerdo con las condiciones de las regiones y tener la certificación nos permiten participar en los concursos internacionales», explicó Salazar.
Cabe recordar que solo 4 mil catadores en el mundo tienen la certificación Q-grader, que se logra luego de pasar 22 pruebas durante seis días. Según explicó Mané Alves, instructor portugués del Coffee Quality Institute, cuanto más prueba más experiencia se logra para identificar el café. «Se evalúa lo de siempre: dulzor, acidez, cuerpo, sabor residual. La importancia de la certificación es que quien la tenga puede trabajar para grandes compañías en el mundo».
La certificación tiene una vigencia de cuatro años, y una vez otorgada, a los dos años se hace una revisión de insumos. En el caso de El Ritual del Café la certificación estará vigente hasta el 16 de julio de 2019.
Apoyo a laboratorios
Desde el Laboratorio Ritual del Café también se apoya la red de Laboratorios de Calidad de Café en Caldas, que reúne que son 13 y pertenecen a las cooperativas, empresas particulares y otras entidades de la Institucionalidad Cafetera.
En el mundo, cerca de 70 laboratorios de calidad de café han logrado esta certificación. Los otros dos que la tienen en el país son los de El Agrado, del Comité de Cafeteros del Quindío y el de la Cooperativa de Caficultores del Norte del Valle.
¿Qué es la SCAA ?
Está entre las organizaciones más prestigiosas dedicadas a la promoción de los cafés especiales y a la cualificación de los catadores de café, quienes se especializan en el análisis físico y sensorial del grano. Hace cerca de cinco años creó la certificación de los laboratorios de calidad de café, como una manera de procurar por espacios idóneos para la evaluación, entrenamiento y desempeño de los catadores, con los estándares del Coffee Quality Institute (CQI)


