
En lengua Ikʉ (idioma del pueblo Arhuaco), la palabra Anei significa «delicioso» o «sabroso».
Anei es una organización que reúne hoy en día a cerca de 1.000 productores de café y cacao orgánico y de comercio justo de cuatro comunidades indígenas (Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo) y campesinos de las montañas sagradas de la Sierra Nevada de Santa Marta y Serranía del Perijá.




Hace cerca de 25 años nos conocimos con Aurora Izquierdo, cuando la Escuela Colombiana del Café y Anei hacía sus primeros pinitos en el mundo del café y le maquilamos y tostamos sus primeros sacos de café, con que iniciaba su marca; desde entonces hemos mantenido una linda amistad, así como con su gran familia.


El empeño y el sueño de esta gran líder cafetera, no se ha limitado a la cosmovisión ancestral del pueblo Arhuaco, se ha ido consolidando poco a poco gracias a ese equipo multidisciplinario, conformado por su familia, miembros de la comunidad y la región.




En las instalaciones del laboratorio de catación ubicado en Valledupar, fuimos invitados a contribuir con la formación de un nuevo grupo de analistas de calidad, que brindarán apoyo a los ya catadores Q-Graders, que se desempeñan en las demás bodegas de la región.
El abrazo entre el laboratorio y la Madre Tierra
Cuando sostienes una taza de Café Anei, no solo tienes una bebida deliciosa; tienes en tus manos el corazón de la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá. Este café nace del susurro de los árboles nativos, del agua pura de las montañas y del cuidado diario de más de 800 familias indígenas y campesinas que cultivan la tierra con amor absoluto.
Para nosotros, es un honor aportar nuestros conocimientos para proteger esa pureza y promesa sagrada. Los laboratoristas y analistas de café que ayudamos a formar quisiéramos hacerles entender que el frío rigor de la ciencia, no significa reducir la sensibilidad de quien custodia un tesoro.
Padre e hija, Jorge e Isabela dos generaciones siguientes de la familia Izquierdo, que muy seguramente serán cultores y dignos representantes de esta «sagrada» bebida.




Con la Maestría del profesor y certificador de la SCA Julio Villaneda y su experiencia de más de 20 años en la formación de baristas, catadores y tostadores de café, durante dos días compartimos conceptos, perfiles, tazas y escuchamos «café» hasta más no beber.

Jorge Páez Izquierdo, Cristen Anaya Serrano, Adriana Arrieta Arzuaga, Isabela Enamorado Naeder y Gregorio Izquierdo Torres, aparecen al finalizar el taller, junto a Julio Villaneda el maestro SCA.
Además de agradecer a Aurora esta invitación a participar y colaborar con la calidad de su amado producto, quisiera dejarle estas humildes recomendaciones:
Cuidar con tecnología lo que la tierra nos regala con amor
¿Cómo se unen la sabiduría ancestral y la innovación moderna? Muy sencillo: la tecnología actual es el puente que nos permite asegurar que el esfuerzo de nuestros productores llegue intacto y perfecto a su hogar.
- Ciencia para proteger la vida: El laboratorio es nuestro escudo protector. Allí, nuestros expertos analizan cada grano con herramientas modernas para garantizar que se adapte al cambio climático, se mantenga 100% orgánico, libre de cualquier imperfección y fiel al sabor de su origen natural Anei.
- Saber escuchar al café: Nuestros catadores y analistas utilizan tecnología de perfilación para «escuchar» lo que cada lote quiere decirnos. Así, ajustan con precisión el tueste ideal para que sientas en tu paladar los matices únicos que la altitud y el sol le regalaron al grano en las montañas de la Sierra.
- Trazabilidad con alma: Detrás de los datos y gráficos de nuestro laboratorio, hay nombres y apellidos. La tecnología nos ayuda a conectar el reporte final de calidad con la finca de la comunidad indígena o campesina que la cosechó a mano. Así honramos su trabajo.
- Que siembre se conserve Anei: Delicioso, sabroso e inigualable.

